Una de las conversaciones de SF Tech Week que quería dejar por escrito empezó con el coco.
¿Cuál es tu primer recuerdo relacionado con el coco?
Heritage Table en SF Tech Week
Scarlett y yo estuvimos en San Francisco durante SF Tech Week, del 5 al 11 de octubre de 2026. Presentada por a16z, esta semana reúne eventos organizados de forma independiente por toda la ciudad, desde encuentros de fundadores e inversores hasta conversaciones sobre productos y cenas de comunidad.
Fuimos para presentar Okou, conocer a personas de distintos sectores y escuchar cómo utilizan realmente la IA: qué trabajo delegan, cómo enseñan a un agente y qué les da la confianza necesaria para seguir usándolo.
Uno de los encuentros que apoyamos fue «The Memory Table: What Should AI Remember?», de Heritage Table. El 9 de octubre nos reunimos con las anfitrionas Evangeline Medina y Pubali Sen en el loft de la artista Peggy Gyulai para compartir una cena y conversar sobre comida, memoria y tecnología.
Heritage Table ayuda a las familias a conservar recetas junto con las voces, historias y personas que hay detrás. The Memory Table lleva esa idea a una comida compartida. Su edición de SF Tech Week reunió a fundadores, inversores, desarrolladores de IA y personas con distintas perspectivas alrededor de una larga mesa.
Ahí surgió la pregunta sobre el coco.
El coco fue el hilo conductor de la cena: un ingrediente que evoca recuerdos distintos según la familia y la cultura. Los invitados compartieron sus primeros recuerdos: un plato, una persona, un lugar. Esas historias abrieron una conversación sobre qué significa conservar algo, qué contexto debe acompañarlo y quién decide qué se recuerda.
Estas preguntas conectaban con lo que estamos construyendo en Okou. Cuando alguien enseña a un agente cómo trabaja, le está transmitiendo contexto, preferencias y criterio. También necesita entender qué conservará el agente y quién más podrá utilizar esa información.
La cena hizo tangible esa cuestión. Las conversaciones no se grababan por defecto. Cada invitado podía elegir qué aportar al Living Cookbook compartido: una receta, un recuerdo, una foto o unas palabras sobre la velada. Conservar un recuerdo era una decisión consciente.

El encuentro The Memory Table, el 9 de octubre. Foto compartida por Evangeline Medina.
Estas son seis reflexiones que surgieron de las conversaciones, conectadas con lo que venimos debatiendo dentro de Okou.
1. Las personas esperan enseñar a un agente mientras trabajan con él.
La expectativa es sencilla: hacemos algo juntos, te doy comentarios y la próxima vez entiendes cómo quiero que lo hagas.
También lo he visto en nuestras conversaciones recientes. Incluso quienes pagan por varios productos de IA tienen dificultades para usar las «skills». Describen la experiencia en términos de enseñanza y memoria. Quieren saber si el agente recuerda el trabajo que acaban de terminar juntos.
En Okou necesitamos hacer comprensible esa progresión: aclarar la tarea, producir algo, revisarlo y explicar qué se conservará para la próxima vez. Las personas deberían poder ver que sus correcciones han tenido efecto.
2. El papel de un agente necesita responsabilidades concretas.
Una etiqueta como «agente de marketing» genera expectativas sin explicar de qué se encarga. ¿Qué entrega? ¿Qué se considera un buen trabajo? ¿Qué decisiones puede tomar?
Un papel útil empieza por sus responsabilidades: investigar posibles clientes, preparar un informe, redactar un mensaje de seguimiento e identificar qué necesita revisión. También queda más claro el papel de la persona: marcar la dirección, explicar los criterios y decidir cuánta autoridad delegar.
Es tanto un problema de incorporación al trabajo como de capacidad.
3. «El agente es una instantánea; la persona, un amplificador».
Un agente conserva una versión del contexto, los criterios y las formas de trabajar que le hemos transmitido. Esa instantánea puede cambiar a medida que recibe nueva información y comentarios.
Las personas amplían lo que entra en ella. Aportan experiencias de otros ámbitos, cuestionan una premisa, construyen una relación o reconocen que el negocio necesita cambiar de rumbo.
La oportunidad está en ayudar a que ese criterio llegue más lejos. Lo que una persona descubre puede convertirse en un método que el equipo reutiliza y revisa conforme aprende.
4. Ya se habla de «contratar» y «despedir» a los agentes.
Las personas asignan una tarea a un agente, dedican tiempo a explicarla, evalúan su rendimiento y lo sustituyen cuando deja de ser útil.
Por eso es importante poder recuperarse de los problemas. Cuando algo sale mal, ¿puede el usuario distinguir si la causa fue una tarea poco clara, falta de contexto, una instrucción obsoleta o una capacidad insuficiente?
Si empezar de cero es la única opción práctica, el tiempo dedicado a enseñar al agente parece perdido. Debemos ayudar a las personas a corregir esa relación de trabajo y a entender qué ha mejorado.
5. La memoria plantea preguntas sobre la propiedad y los permisos.
La invitación de la cena a elegir qué entra en el Living Cookbook conecta directamente con esto: recordar algo y ponerlo a disposición de otros son decisiones distintas.
En Okou necesitamos distinguir entre memoria personal, instrucciones y flujos de trabajo del equipo, y contexto de fuentes conectadas. Llamar a todo eso «memoria del equipo» no describiría con precisión lo que ofrecemos actualmente.
Una corrección personal no debería convertirse silenciosamente en una regla para todos. Compartir un flujo de trabajo no debería implicar compartir la información privada ni el acceso de su creador.
Las personas necesitan entender qué se ha conservado, quién puede leerlo o cambiarlo y qué sucede cuando cambia el acceso a la fuente original. Esos límites influyen en que alguien se sienta cómodo enseñando a un agente desde el principio.
6. Algunos fundadores que querían evitar contratar están empezando a hacerlo.
Otra observación fue que algunos fundadores que comenzaron intentando hacerlo todo por su cuenta con agentes ahora están formando equipos.
Mi interpretación es que los agentes ayudan a los fundadores a asumir más trabajo y a posponer ciertas contrataciones. A medida que la empresa crece, siguen necesitando personas que asuman responsabilidades, aporten experiencia, construyan relaciones y amplíen su forma de pensar.
Esto vuelve a conectar con la idea de la instantánea y el amplificador. Okou debe apoyar ambas etapas: ayudar a un fundador a empezar y, después, ayudar a un equipo en crecimiento a reutilizar formas de trabajo eficaces, manteniendo claros el contexto personal y los permisos.
Lo que me traje de vuelta
Volví con tareas concretas: hacer más comprensible cómo enseñar a un agente, aclarar sus responsabilidades y permitir compartir trabajo útil sin difuminar los límites personales. Son aspectos prácticos de hacer que la IA funcione para varias personas a la vez.
También me acompañó la pregunta sobre el coco. Un recuerdo viene con una persona, una historia y una decisión sobre compartirlo. La cena nos dio una forma de hablar de las tres cosas.
Gracias a Evangeline, Pubali, Peggy y a todas las personas de la mesa por hacer espacio para esta conversación.
Más información sobre The Memory Table y SF Tech Week.




